50 preguntas y respuestas
31. ¿Y la menopausia precoz?
32. Si se nota un descenso de estatura, ¿puede ser a consecuencia de la osteoporosis?
33. ¿Es el dolor de espalda un indicador de osteoporosis?
34. ¿Qué hacer si se sospecha que se padece osteoporosis?
35. ¿A qué médico se puede acudir?
¿Cómo se mide la osteoporosis?
37. ¿Para qué sirve la densitometría?
38. ¿Cómo se decide que un paciente ha de ser sometido a una densitometría?
39. ¿Cada cuánto tiempo conviene realizarse una densitometría?
40. ¿Qué hacer cuando el médico diagnostica que se sufre de osteoporosis?
También la menopausia precoz, es decir, antes de los 45 años, puede aumentar el riesgo de tener osteoporosis debido a que se pierde la protección natural que las hormonas femeninas proporcionan a la mujer.
La osteoporosis produce un desgaste de las vértebras que hace que disminuya la talla y que se produzca un encorvamiento de la espalda.
El dolor de espalda puede tener múltiples causas. Normalmente, la osteoporosis no presenta síntomas pero en aquellas mujeres que sufran un desgaste en las vértebras pueden padecer fuertes dolores en esta zona del cuerpo.
Siempre que se sospeche de la posible existencia de osteoporosis debe consultarse al médico, que diagnosticará la enfermedad y decidirá sobre las medidas generales de prevención de las fracturas y, cuando sea indicado, el uso de medicamentos para su tratamiento.
Cualquiera de los siguientes especialistas pueden aconsejar a la mujer sobre la osteoporosis: ginecólogo, traumatólogo, reumatólogo, internista, endocrinólogo y médico de cabecera.
La osteoporosis se puede medir de varias formas. Por ejemplo, mediante la observación de los factores clínicos como la pérdida de estatura o el encorvamiento de la columna. También existen pruebas rápidas e indoloras, como la radiografía y la densitometría que sirven para ver el estado del hueso que se tiene.
La práctica de densitometrías tiene tres finalidades: la primera es el diagnóstico de la enfermedad que, en numerosas ocasiones, no podría ser descubierta sin dicha prueba. En segundo lugar, gracias a la densitometría se evalúan los efectos del tratamiento y, por último, se logra predecir el riesgo de sufrir fracturas en los enfermos.
La decisión de realizar una densitometría a una persona corresponde al especialista y debe fundamentarse en el perfil de riesgo del paciente.
La realización de las pruebas debe ser periódica y ha de seguir unas fechas concretas, de manera que se pueda llevar un seguimiento de la enfermedad.
Además de ajustarse al tratamiento indicado para la enfermedad, es conveniente que los hábitos y conductas alimenticias se sigan más estrictamente aún si cabe. Así, la alimentación rica en calcio y vitamina D es imprescindible a la hora de compensar muchas de las pérdidas que genera la descalcificación progresiva del esqueleto. Además, el ejercicio y la vida sana también son factores importantes a la hora de complementar el tratamiento indicado por el especialista.


